Arte Rupestre

. martes, 3 de noviembre de 2009
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“A finales del siglo XX y del milenio (1997), surgió una nueva propuesta ecológica interactiva de expresión del arte que, conjugando elementos y materiales con sus colores 100% de origen natural, hacen una exaltación de la naturaleza… El Arte Rupestre.”
Ésta es la tarjeta de presentación de Mario Balderas (México), el creador de este hermoso trabajo artístico original.
Se trata principalmente de vasijas de barro cocidas a alta temperatura con cactus y suculentas de diversas especies y diseños originales hechos de arena, arcilla, tierra y piedras semipreciosas – todo con sus colores 100% naturales – que son sellados con resina natural transparente y permeable. Además de los materiales mencionados, utiliza también piedras de río, semillas, conchas y caracoles de mar, madera, entre otros.


Éstas son las piedras semipreciosas molidas a mano con martillo y tamizadas . Los colores son naturales.
¿Por qué Arte Rupestre? Podría haber una confusión con lo que comúnmente se conoce como arte rupestre – dibujos prehistóricos que se encuentran plasmados en roca. Pero, en el caso de estas vasijas, se toma en el sentido de que están hechas con materiales que talvez tienen miles de años de existencia en esta tierra, como las piedras metamórficas sedimentarias que Mario obtiene recorriendo lugares que van desde Valsequillo hasta el desierto de fósiles en Tehuacán. Asimismo, como en la prehistoria, los diseños son una manifestación del entorno, de la naturaleza, y una muestra de cómo se utilizan los materiales de todo tipo que encontramos en ella para hacer un trabajo de posibilidades creativas ilimitadas. Es un trabajo sensorial, de sensibilidad más que de técnica.
La idea de crear estas vasijas surgió del interés y el gusto que tiene Mario por los cactus, los cuales adquiere en viveros especializados en Tlaxcalancingo y en el poblado de Tenango de las Flores, en la Sierra Norte de Puebla, cerca de Huauchinango. (Es importante recalcar que, como una muestra de ética hacia nuestro planeta y la naturaleza, todos los cactus que utiliza Mario son criados en vivero y comprados; ni uno es depredado.) Lo del diseño vino después, poco a poco y como resultado de un proceso de ensayo-error, pues Mario no estudió nada que tuviera que ver con diseño o dibujo o pintura (él es psicólogo). Fue una habilidad que descubrió que tenía y que desarrolló y ha ido perfeccionando con el tiempo, pues “la práctica hace al maestro”.

Hacer estas vasijas – o los jardines o las piedras o los cuadros – es todo un proceso paso por paso que va desde viajar para conseguir todos los materiales, mandar a hacer las vasijas, lijarlas, pintarlas, plantar el cactus, hacer el diseño y sellarlo, hasta finalmente ponerlo a la venta.

Vasijas con el cactus ya plantado y la “cama” preparada secándose al sol, para después hacer el diseño.

Mario también hace estos muebles para transportar las vasijas.
Este trabajo se ha convertido para él en una filosofía de vida, una manera de estar consciente y alerta ante el entorno, de usar el intelecto, la intuición y el sentido común para hacer un trabajo que requiere de paciencia y toda la creatividad que se tiene, pues cada vasija es un diseño único, que no es copiado de ningún lado, y es creada una por una por las manos diestras de Mario, mi padre.

5 comentarios:

Rosan dijo...

Oi Jésus
Adorei os vasos de cactus com esculturas.
lindo trabalho, me encantei.
obrigada por compartilhar.
abraço
Rosan

Jesús García dijo...

este hombre es un verdadero artista, una muestra de que creatividad y coleccionismo no están reñidas.

Un saludo Rosan

suculentas en venta dijo...

Poco prácticos... ya es poco práctica la piedrecilla en sí, haciendo esos dibujitos menos...

Soy Lourdes

Un saludo Jesús

Jesús García dijo...

Daisy, no todo en este mundo nace con la vocación de ser práctico... sé los problemas que dan las piedrecillas coloreadas sobretodo cuando se utilizan pegamentos para fijarlas en la superficie de la maceta, a las plantas no les viene nada bien por que el sustrato tiene dificultades tanto para absorber como para transpirar. De todos modos el trabajo en particular de este artesano mexicano es digno de resaltar, por que pone en conjunción la flora autóctona de su tierra, los cactus, con las manifestaciones culturales y la iconografía de su tradición, y eso es fabuloso, ya que muy a menudo se suele decir que son los mismos habitantes locales de las tierras de cactus los que menos valoran su flora autóctona, que a todos los llaman nopales por igual y que no los aprovechan, ni los conocen, ni los valoran. Pues este sí que lo hace, aunque no sea quizá consciente de que esas piedrecillas a la larga matarán a los que ha plantado en ellas. ;) Saludos!

ángela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

Para tomar consciencia...