LOS VALLES CUSTODIAN FLORA DESCONOCIDA (Bolivia)

. sábado, 2 de enero de 2010
  • Agregar a Technorati
  • Agregar a Del.icio.us
  • Agregar a DiggIt!
  • Agregar a Yahoo!
  • Agregar a Google
  • Agregar a Meneame
  • Agregar a Furl
  • Agregar a Reddit
  • Agregar a Magnolia
  • Agregar a Blinklist
  • Agregar a Blogmarks


Miriam Telma Jemio Flores   LA PRENSA, REVISTA DOMINGO - La Paz   noviembre 2006
Los valles secos, principalmente de Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz, conservaron durante siglos plantas desconocidas, raras y endémicas (exclusivas del lugar) de vistosas y hermosas flores. Un secreto que cedió a la curiosidad de tres biólogas y dos agrónomos de cuatro herbarios de Bolivia que ingresaron en la intimidad de esa vegetación para develar sus misterios al conocimiento científico.



Valle de Cochabamba (por Suticollo) con vista al pico Tunari
(Pinchar en la imagen para ver mas imágenes de Bolivia)


La incursión se realizó en los valles de Río Grande —que abarcan las provincias Campero de Cochabamba, Boeto y Zudáñez de Chuquisaca y Vallegrande de Santa Cruz. Y llegó también a los de Chataquila-Cerro Obispo en Chuquisaca, Torotoro en Potosí, El Palmar en Chuquisaca, el Fuerte de Samaipata y Comarapa en Santa Cruz; también Sorata, Quime y los Yungas en La Paz y Ayopaya, en la Llajta.
En tres años, la investigación ha recolectado 4.500 especies, entre las cuales sobresalen árboles, arbustos, trepadoras, hierbas, legumbres, salvias, mentas, campanillas, cactus, acacias, lilas, bromelias, pastos, pinos de monte, palmeras y puyas.
La flora endémica o exclusiva hallada en las exploraciones alcanza a los 500 ejemplares. Muchos aún no han sido "bautizados" por los expertos, quienes calculan que al menos 50 son nuevos para la botánica nacional e internacional. Y, en algunos casos, no hay especialista en el orbe que pueda describirlos y clasificarlos.
Dos de las flamantes especies, la Gomphrena mizquensis —hierba de hojas tipo trébol— y la Acacia riograndensis —árbol con flores diminutas— llevan el "apellido" científico de sus zonas de origen. La primera fue hallada en Mizque, Cochabamba, y la segunda, cerca de Río Grande.
Incluso otras plantas portan el nombre de algún científico reconocido, como la Eryngium beckii —perteneciente a la familia de la zanahoria—, que hace honor al doctor Stephan Beck, actual director del Herbario Nacional de Bolivia.
Aunque los científicos encontraron plantas únicas esparcidas por todos los valles estudiados, las especies más raras están concentradas en áreas consideradas "extremas", por contener valles profundos calientes y zonas de transición de vegetación, principalmente ubicadas en inmediaciones de la confluencia de los ríos Mizque y Grande, cuyas aguas cruzan por Cochabamba, Sucre y Santa Cruz.
Por la peculiaridad de esas regiones, donde hay cerca del 75 por ciento de las plantas halladas —350 especies endémicas—, los investigadores recomiendan la conservación de seis zonas (ver infografía de esta página), cuyas especies están amenazadas por la presencia de ganado y en menor grado por la extracción de leña y la agricultura —cerca de poblaciones y cuerpos de agua—, según la bióloga del Herbario Nacional de Bolivia, Teresa Ortuño.


La génesis del proyecto
En 2002, bajo el amparo de la Iniciativa Darwin del Departamento de Desarrollo del Gobierno británico y la coordinación del doctor John Wood, los cinco científicos dieron vigencia al proyecto Plantas Endémicas de los Valles Centrales Interandinos de Bolivia, con el objetivo central de identificar lugares de especies nativas para su conservación futura.
Hasta 2005, recolectaron 4.500 muestras que hoy se hallan en el Herbario Nacional de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz; y varios duplicados se encuentran en el Herbario del Oriente Boliviano, en Santa Cruz; en el Nacional Forestal Martín Cárdenas, en Cochabamba; en el Herbario del Sur de Bolivia, en Sucre, y en el Jardín Botánico Kew, en Londres.
Esta flora no sólo puede ser apreciada en los herbarios o en las casi cinco mil fotografías digitales tomadas; hay una colección de plantas vivas en el Jardín Botánico de Cochabamba y en los jardines de la Facultad de Ciencias Agrarias de Sucre.
Una lista de las especies exclusivas de la cuenca de Río Grande y de los valles secos de la zona cochabambina de Ayopaya es uno de los aportes de este proyecto, aunque es provisional porque la nómina es actualizada constantemente. No obstante, existe "incertidumbre taxonómica" (ordenar, describir y clasificar) en algunos grupos y falta información confiable para varias familias, como la Compositae —plantas con flores diminutas agrupadas en una cabezuela apretada (estiman que es la variedad más grande del área)—. Esto dificulta la compilación final de la lista.
En cambio, en familias como de los cactus, la lista puede ser más precisa y confiable que las de otros tipos endémicos o exclusivos. En este grupo, los expertos describieron unas 250 especies, aunque consideran que el número se acerca a 400.
Identificación de especímenes
El nombre científico permite acceder a información importante sobre una planta, saber dónde se encuentra, sus propiedades y tipo de uso que se le da o la función ecológica que cumple. Incluso saber qué genes tiene y si pueden ser usadas para mejorar otras especies cultivadas o para la cura de alguna enfermedad.
En el estudio hay un avance importante en el proceso de reconocimiento de las flores nuevas descubiertas, dice Margoth Atahuachi, del herbario de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba.
La capacitación en botánica y sistemática vegetal ha sido un componente de prioridad dentro de los objetivos del proyecto Darwin. Los cinco profesionales participantes se beneficiaron con una beca en la Universidad de Oxford, cada uno se especializó en una determinada especie.
El agrónomo Moisés Mendoza, del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, Santa Cruz, por ejemplo, visitó y trabajó en el Herbario del Plant Science de la Universidad de Oxford; el Herbario del Royal Botanic Garden Kew, en Londres, y el Herbario del Royal Botanic Garden Edinburgh, a fin de estudiar las especies bolivianas del género Eryngium de la familia Apiaceae, más conocida como la familia de la zanahoria Daucus carota.
Si bien el trabajo encontró una cantidad expectable de especies antes desconocidas en una gran diversidad de familias, aún no se puede precisar el número. A la fecha, 14 plantas han sido descritas, algunas incluso tienen ya una publicación científica. Asimismo, se trabaja en la identificación de otras que son "probablemente nuevas". Falta la confirmación, como es el caso de la familia Iridacea (hierbas con flores vistosas), comenta Hiberth Huaylla, del herbario de la Universidad Mayor San Francisco Xavier, de Chuquisaca.
Especies únicas del lugar
El término "endémico" es utilizado para describir una planta que crece en un determinado lugar, en este caso en los valles de Bolivia. La mayoría de la lista son exclusivas de la zona del proyecto, aunque se sabe la existencia de algunas en otros sitios, sobre todo en Tarija o Yungas de La Paz, como la localidad de Sorata.
El fenómeno del "endemismo" se encuentra entre casi todas las familias grandes halladas. El ejemplar destacado pertenece a la familia de cactus, con unas 100 especies exclusivas de la zona.
Esta situación también es importante en las hierbas ornamentales de bulbos y flores grandes como la Amaryllidaceae convolvulaceae y la Iridaceae (de hojas delgadas y largas). Asimismo, en las plantas terrestres nacidas de una roseta central, las de la familia Bromelliaceae, y las hierbas arómaticas Labiatae.
En zonas de transición entre la vegetación de los valles de Siberia y Samaipata, en Santa Cruz, crecen plantas exclusivas y raras con una distribución muy localizada. La misma situación se presenta, aunque en mayor escala, en el Parque Torotoro, por ello se hace necesaria su redefinición como área de preservación.
En los cerros Obispo y Chataquila, en Sucre, crece el pequeño arbusto Adesmia kieslingii. Entre las plantas más sobresalientes y comunes de la cuenca del Río Grande están la hierba Dicliptera prostrata y el subarbusto de tallos leñosos Justicia consanguinea; y los árboles soto mara y orcko quebracho (nombres comunes), el primero de de 10 metros de alto y el segundo de flores diminutas amarillentas y frutos rojos.
Destacan también las lianas y enredaderas con flores en forma de olla de barro; el arbusto Tecoma beckii y cactus de variadas formas y tamaños, como la Cleistocactus parviflorus, de numerosas flores fucsia; aparte del arbusto supay wartu (nombre común) que florece en primavera.
Los ejemplares típicos de plantas en el bosque tucumano-boliviano son la hierba de raíces duras Dyschoriste boliviana; la enredadera voluble de un metro Oxypetalum fuscum; el arbusto achatala y la hierba de flores rojas conocida como sangre de Cristo.
Cerca de Samaipata y Vallegrande también destacan hierbas como la Ruellia antiquorum, de flores solitarias de un azul intenso; las hierbas perennes con olor a perejil, la planta terrestre y espinosa Puya claudiae, una nueva especie de hierba rastrera con tallos morados (no descrita), y cactus como la Samaipaticereus corroanus.
Entre algunas que son comunes al oeste y norte de los valles, donde hay una transición a la vegetación tipo subpuna, están varias hierbas Gomphrena, la rastrera de un metro de largo Philibertia hypoleuca y el arbusto isabelita, cuyos tallos se usan para construir canastas.
En los valles calientes y profundos de Río Grande y sus afluentes crecen más especies exclusivas. Entre ellas está el pequeño arbusto Varronia corrugata. En la parte alta se hallan dos hierbas que florecen en época de lluvia —aparentemente nuevas— en el río Caine y dos puyas, plantas pequeñas sin espinas, y una hierba nueva con fruto de cuatro semillas.
El herbario recolectado en las zonas estudiadas aún guarda incógnitas para los científicos. El desafío sigue en pie.
APOYO 1
Gomphena mizquensis
Esta hierba (foto) lleva el nombre de Mizque, Cochabamba, donde fue hallada. Fue descrita por la bióloga Teresa Ortuño, del herbario de la UMSA (junto a Thomas Borch). Se trata de una hierva de "hábito anual" (muere en un tiempo menor a un año). Otra planta que ambos describieron es una nueva especie Gomphrena stellata que fue encontrada en Boeto-Villa Serrano, Chuquisaca.
Gomphrena fuscipellita
Teresa Ortuño, (junto a un colega alemán) también describió a Gomphrena fuscipellita (foto) —de la familia Amaranthaceae, al igual que el amaranto—. Esta especie es perenne (planta que vive muchos años), la principal amenaza de esta planta es la pérdida de su hábitat natural cerca de Raykapampa y Aiquile, en Cochabamba. Esto debido a los cultivos y el pastoreo de la zona.
Mimosa woodii
La bióloga boliviana Margoth Atahuachi definió, junto a Colin E. Hughes, dos nuevas especies de la familia Mimosa exclusivas del país. La Mimosa woodii (foto) de los valles centrales fue hallada en Ayopapa e Inquisivi, Cochabamba. La segunda es la Mimosa suberosa de la Serranía de Huanchaca del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, asentado en Santa Cruz
Acacia riograndensis
Esta planta (foto) fue estudiada por Margoth Atahuachi y Lourdes Rico. Es una especie endémica de los valles de Río Grande (por ello su nombre), y fue encontrada en Pasorapa, Cochabamba. Ésta es la segunda Acacia exclusiva que se describe en el país: otras 34 especies presentes en Bolivia están documentadas y sólo una es endémica, la Acacia feddeana harms.
Leucochloron bolivianum
La nueva especie de Leucochloron (familia de algarrobos) exclusiva de Bolivia fue detallada por los investigadores Colin E. Hughes y Margoth Atahuachi. Esta planta (foto) fue hallada al este de los Andes bolivianos, en la provincia paceña de Inquisivi, cerca de Cajuata. Es el primer registro del género para Bolivia y también para esta familia fuera del Brasil.
Scutellaria woodii
La revisión taxonómica de esta hierba perenne de la familia de la menta (Labiatae) la hizo Magaly Mercado, del herbario de la UMSS, junto a A. J. Patón del Kew de Londres. Para su estudio se analizó un amplio rango de caracteres taxonómicos, sobre todo para delimitar las especies, y se tomó atención en la estructura de las semillas recurriendo a los avances de los microscopios.
Iridaceae tigridia
Dos especies nuevas de la familia Iridaceae fueron delimitadas por Hiberth Huaylla, como la Tigridia (foto). El otro probable nuevo género botánico aún está en revisión. Huaylla realiza un estudio de la secuencia molecular en Inglaterra. Aún no se conocen los resultados. Existen otras especies de diferentes géneros de la misma familia que serán estudiadas a futuro.
Eryngium apiaceae
Moisés Mendoza describió cuatro nuevas y exclusivas especies del género Eryngium de la familia de la zanahoria Daucus carota. Les dio el nombre de Eryngium beckii (foto); Eryngium neeii, en honor del doctor Michael Nee, del New York Botanical Garden; Eryngium woodii, por el doctor John Wood, del Herbario del Plant Science de Oxford, y Eryngium bolivianum, por Bolivia.
Apoyo 2
PUBLICACIONES CON FINES EDUCATIVOS
Otro aporte del proyecto Darwin es la publicación del libro La guía "Darwin" de las flores de los valles bolivianos, que contiene la descripción y fotografías de al menos 400 plantas silvestres que crecen en los valles andinos centrales de Bolivia. Los autores, bajo la supervisión de John Wood, pusieron énfasis en el alto nivel de endemismo y las flores llamativas de la zona estudiada.
Se trata de una guía simple pensada para promover el conocimiento de la flora del área de investigación. Además de estar destinada a botánicos o estudiantes de ecología, entre otros, será útil para la población en general. La esperanza se cifra en concienciar a la gente para conservar la flora de los valles.
Un juego de seis afiches, que muestran 96 especies ilustradas, es otro aporte del documento y está principalmente dirigido a los colegios y escuelas rurales de la zona de estudio. El propósito apunta a estimular el interés de los estudiantes en la vegetación natural del área por medio de proyectos simples que los profesores pueden poner en práctica en sus clases. Para tel efecto, también se elaboró una guía para docentes.

Para tomar consciencia...