El Desierto Chihuahuense es uno de los desiertos biológicamente más ricos del mundo. Cubre una extensión aproximada de 630,000 km2, atravesando los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí, hasta el suroeste de los Estados Unidos de América, en Arizona, Nuevo México y Texas.
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Diana Álvarez / WWF
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Cuatrociénegas es considerado uno de los sitios de aguadulce prioritarios por su importante endemismo.
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Cortesía de Pronatura Noreste A.C.
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Las cactáceas (Echinosereus spp.) son especies amenazadas por el tráfico ilegal.
Desierto Chihuahuense (WWF Mexico)
Los distintos hábitats que tejen esta ecoregión conforman paisajes únicos. Los pastizales se adornan con venados bura, berrendos y zorras. Constelaciones de especies animales y vegetales se congregan en las "islas de cielo", macizos montañosos cubiertos por bosques de álamos y sauces. Más allá, los bosques de yuca y agave matizan el entorno con su imponente belleza.
Aproximadamente un 30% de las especies de cactáceas del mundo crecen en este desierto. Mosqueros, cuclillos y otras aves, incluyendo rapaces como el halcón aplomado, contribuyen a mantener el equilibrio natural de esta región. Su fauna es rica en reptiles con más de 120 especies y en mamíferos como el oso negro y el puma.
En una aparente paradoja, el desierto es la única ecoregión clasificada tanto por su importancia terrestre como acuática. Sus lagos, manantiales, ríos y arroyos albergan una gran variedad de especies de agua dulce. En sus cuencas y ríos han evolucionado tortugas y peces.
Sin embargo, su paisaje está cambiando rápidamente como resultado del uso del suelo. Sus plantas y animales desaparecen y una crisis por el agua amenaza la vida.
La presión sobre su biodiversidad proviene de tres fuentes principales:
D.R. ® WWF México 2007

















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