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La única flor de mi desierto

. lunes, 29 de julio de 2013
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Después de haber posteado algunas de las flores de este año de mi colección de cactus, quiero postear la última. De esta flor no tengo foto. Brilla tanto que su luz no la puede captar la cámara de fotos, aparece todo blanco y resplandeciente. Es la única flor que hay en mi desierto. Es tan hermosa y tan perfecta que ni siquiera la puedo describir. Quisiera dedicársela a alguien muy especial para mí, la primera persona en mi vida que me ha dicho “te quiero” (y que al menos yo lo haya podido oír). Se trata de mi sobrino DANIEL. Solo tiene cinco años recién cumplidos, es muy pequeño y ni siquiera sabe que tengo este blog (creo que ni siquiera sabe qué es un blog, de hecho, aunque ya escribe mensajes de whatsup por móvil desde hace un año). Cuando tenía poco más de dos años y medio, en la cama de un hospital, con el brazo entablillado y lleno de sondas, por la enésima vez que se ponía malito y había que ingresarlo con bronquitis y neumonía, se sentó en la cama después de haber pasado toda la noche con él, y con su mano izquierda me cogió la cabeza, me puso mi frente junto a su frente y me dijo: “te quiero”. Es lo más grande y lo más hermoso que me ha pasado en la vida. Yo no le había dicho nada, sencillamente le salió de dentro (Sé que su papi hacía lo mismo con él, así lo aprendió, y se ve que es un niño con iniciativa!). Ninguna flor del mundo puede contener tanta belleza. La flor de mi desierto eres tú Dani, y si algún día lees esto, espero que sigas brillando tanto como el día que me dijiste por primera vez que me quieres. TE QUIERO yo a tí también tesoro.

17 de junio, Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía

. jueves, 16 de junio de 2011
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Mañana se cumplen 16 años de la designación del 17 de junio como Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía por la ONU.

Podría parecer raro que en un blog sobre suculencia y plantas crasas se recuerde este día, pero me parecía importante subrayarlo, por lo menos para tomar nota y consciencia del significado que tiene la lucha contra la desertificación: 

Desertificación: La desertificación es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción. Esto sucede como resultado de la destrucción de su cubierta vegetal, de la erosión del suelo y de la falta de agua; con frecuencia el ser humano favorece e incrementa este proceso como consecuencia de actividades como el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 35% de la superficie de los continentes puede considerarse como áreas desérticas. Dentro de estos territorios sobreviven millones de personas en condiciones de persistente sequía y escasez de alimentos. Entre muchas cosas se considera que la expansión de estos desiertos se debe a acciones humanas. Cuando el proceso es sin intervención humana, es decir, por causas naturales, se lo llama desertización.

Es importante no confundir por tanto la desertización (proceso natural que trae como consecuencia entre otras cosas esos bellos paisajes desérticos en algunos de los cuales crecen nuestros amigos suculentos los cactus y crasas) con la desertificación inducida por la actividad humana, donde entran en juego multitud de factores además de los climáticos y naturales. 

En España y en Andalucía es mucha la superficie en riesgo de sufrir desertización (clicar el mapa de la imagen para mayor resolución) a causa de la mala gestión del suelo agrario especialmente. 

Es un tema bastante serio y con repercusiones sociales, ambientales y económicas a medio y largo plazo muy difíciles de cuantificar, pero al menos merece la pena detenerse unos instantes a recordar que no es algo que ocurre lejos de nuestros hogares, sino aquí mismo, en nuestro entorno más directo. 

La pena es que por mucho que desertifiquemos nuestra tierra de cultivo, no van a venir los cactus de América a instalarse entre nosotros. Como no hay nada más malo que un desierto sin pinchos, es justo que los suculentófilos luchemos contra la desertificación con nuestros pequeños gestos: ahorrando agua, cuidando de no arrojar basuras en espacios naturales con abundante vegetación (o sin ella, recordemos el lamentable ejemplo del anuncio del anterior post) para evitar incendios, arrimando el hombro con asociaciones sin ánimo de lucro que salen al campo a recoger basura, apostando por los árboles autóctonos en nuestras calles, jardines, parques o terrenos privados, etc etc etc. Todo acaba sumando. 

Para tomar consciencia...